Cada fascículo aborda un aspecto distinto del recorrido y puede trabajarse de forma independiente, a tu ritmo y según el momento que estés viviendo.
Los fascículos son piezas individuales del recorrido Mandala de Vida.
Cada uno aborda una etapa, una pregunta o un eje distinto de exploración personal.
Puedes elegir uno puntual, recorrerlo a tu ritmo y usarlo como una puerta de entrada al proceso.
No necesitas hacer el recorrido completo para comenzar.
Puedes empezar por lo que hoy más resuena contigo.
Esta opción es ideal para quienes:
Cada fascículo puede trabajarse de manera independiente.
Puedes:
No es una versión “menor”.
Es una forma distinta de entrar.
El círculo que abraza tu mundo
Orden, contención y primer mapa interior.
Un primer acercamiento para observar tu momento actual y empezar a darle forma.
Colores que hablan
Explorar lo que sientes a través del color.
Una invitación a reconocer emociones, estados internos y matices personales a través del lenguaje simbólico del color.
Mandala y meditación
Pintar para hacer silencio y escuchar.
Una propuesta para detener el ruido mental, entrar en un ritmo más calmo y abrir un espacio de presencia interior.
Emoción y expresión
Dar lugar a lo que necesita ser expresado.
Un espacio para reconocer emociones, darles forma y transformarlas en expresión consciente a través del mandala.
Símbolos personales
Reconocer las formas que hablan de ti.
Una exploración para identificar símbolos, imágenes y patrones que reflejan aspectos profundos de tu mundo interior.
Intención y propósito
Escuchar lo que quiere tomar dirección.
Una propuesta para reconocer lo que hoy pide foco, intención y una forma más consciente de avanzar
Integración del proceso
Reunir lo vivido y darle sentido.
Un fascículo para observar el recorrido, reconocer lo transitado y comenzar a integrar lo aprendido.
Tu Mandala de Vida
Una síntesis visual de tu proceso interior.
El cierre del recorrido: una creación final donde emociones, símbolos y aprendizajes toman forma en tu propio Mandala de Vida.
No siempre hace falta recorrer todo de una vez.
A veces alcanza con empezar por aquello que hoy pide ser mirado.