Rosetón de vitral. Las formas circulares aparecen en templos, mosaicos y obras de muchas culturas.
La palabra mandala proviene del sánscrito y suele traducirse como círculo o círculo sagrado.
Sin embargo, su significado va más allá de una forma geométrica.
Un mandala es una figura organizada alrededor de un centro.
Desde ese punto central se despliegan formas, colores o símbolos que crean una estructura equilibrada.
Aunque la palabra proviene de la tradición india y budista, la estructura del mandala aparece en muchas culturas.
Podemos encontrar formas similares en:
rosetones de catedrales
mosaicos antiguos
tejidos tradicionales
símbolos de pueblos originarios
diseños arquitectónicos
Esto ocurre porque el círculo con un centro es una de las formas más antiguas que los seres humanos han utilizado para representar el mundo y su orden.
En la actualidad, los mandalas también se utilizan como herramienta de introspección y creatividad.
Al dibujar, observar o colorear un mandala, muchas personas experimentan una sensación de calma y concentración.
El movimiento circular invita a detenerse y a ordenar pensamientos o emociones.
Por eso, más que un simple dibujo, el mandala puede convertirse en un espacio simbólico para mirarse a uno mismo.
Cada mandala es distinto, pero todos comparten una misma invitación: volver al centro.
En los talleres y materiales que comparto, el mandala se utiliza como una herramienta para explorar procesos personales a través del símbolo, el color y la forma.